Participar en el V Congreso Internacional de Estrategia Legal (CIEL 2025) fue una experiencia realmente enriquecedora, a través del cual transitamos el terreno de la transformación que atraviesa el ejercicio del derecho en la República Dominicana; analizando temas que trazan la nueva dirección del derecho contemporáneo: la inteligencia artificial, la realidad aumentada aplicada al entorno judicial, el cumplimiento inteligente, la ética conductual y la gobernanza corporativa. Todos estos puntos tienen un mismo fin: determinar si estamos respondiendo correctamente a la realidad actual o si debemos evolucionar hacia una nueva forma de pensamiento y de ejercicio.
Lo que una vez entendimos como «estrategia legal» hoy es un enfoque que combina la innovación tecnológica con la eficiencia regulatoria y la sostenibilidad corporativa. Este congreso (CIEL 2025), no solo presentó ponencias magistrales, sino que también se convirtió en un espacio en el que los profesionales reflexionamos críticamente sobre cómo las firmas de abogados deben ajustarse a un entorno en el que el cumplimiento normativo deja de ser un mero requisito para convertirse en un motor de transformación.
En ese sentido, la inteligencia artificial se presentó como una herramienta valiosa para mejorar la eficiencia operativa, minimizar los errores humanos y fortalecer la transparencia. Sin embargo, también conlleva desafíos éticos importantes: ¿Hasta qué punto puede delegarse una decisión jurídica en un sistema autónomo? ¿Cómo garantizamos la imparcialidad de un algoritmo? Estas preguntas, planteadas en el congreso, sugieren que la ley debe aprender a involucrarse con la tecnología, no desde el temor, sino desde la regulación y el diseño de principios que aseguren su uso responsable.
Paralelamente, los temas relacionados con behavioral compliance y ética conductual se centraron en la necesidad de crear una cultura corporativa basada no solo en el cumplimiento formal de las normas, sino en el por qué de esas normas.
Temas como la realidad aumentada en los tribunales, demostraron cómo la tecnología puede humanizar la justicia: recreando escenas, visualizando pruebas y eliminando ambigüedades, que hasta entonces solo podían entenderse con palabras. De igual forma, las ponencias sobre la tecnología automatizada y su impacto económico permitieron discutir cómo los marcos legales deben evolucionar para acoger figuras que antes parecían propias de la ciencia ficción: la responsabilidad de los robots, la protección de los datos que generan y la redefinición del concepto de sujeto jurídico.
En este escenario de cambio constante, la gobernanza empresarial se erige como un eje estratégico. Las organizaciones que integran criterios ESG (Environmental, Social, and Governance) en sus estructuras internas no solo cumplen con estándares internacionales, sino que también fortalecen su legitimidad y su valor reputacional. Esto es, desde un punto de vista legal, una oportunidad para que los abogados crezcan hacia una posición más proactiva, estratégica y orientada a la sostenibilidad.
El CIEL 2025, en definitiva, es un recordatorio de que el derecho no puede quedarse anclado en paradigmas tradicionales. Los cambios demográficos, tecnológicos y sociales exigen profesionales con visión crítica, capaces de entender que la innovación no sustituye la ética, sino que la potencia.
La convergencia entre inteligencia artificial, ética y cumplimiento inteligente no debe asumirse como un riesgo inevitable, sino como una oportunidad real para fortalecer el propósito del derecho: servir a la justicia, adaptarse a las circunstancias actuales y anticipar el futuro con una mirada crítica y un compromiso profesional responsable.